La Columna Política de Carlos Domínguez

Desde #NuevoLaredo:

La Columna Política de Carlos Domínguez

  • LA SORPREDENTE ACTITUD DE JESÚS HACIA LAS MUJERES

El rasgo más sorprendente y revolucionario de la misión de Jesús en la Tierra, fue su actitud hacia las mujeres.

En una época y generación en la que se prohibía que un hombre saludara en la plaza pública siquiera a su propia mujer, Jesús se atrevió a llevar mujeres como instructoras del evangelio durante su tercera gira de Galilea. Tuvo la cabal valentía de hacerlo a la luz de las enseñanzas rabínicas que hasta la fecha actual declaran: “….mejor sería quemar las palabras de la ley que entregárselas a las mujeres”.

En una sola generación Jesús rescató a las mujeres del irrespetuoso olvido y de las faenas serviles de todos los siglos anteriores. Y es una vergüenza para la religión que se atrevió a tomar su nombre, no haber tenido la valentía moral de seguir este noble ejemplo en su actitud posterior hacia las mujeres. 

Cuando Jesús se mezclaba con la gente, todos lo encontraban enteramente libre de las supersticiones de aquella época. Estaba libre de todo prejuicio religioso y nunca fue intolerante. No había en su corazón nada que se pareciera al antagonismo social. Aunque cumplía con lo que había de bueno en la religión de sus padres, jamás vaciló al hacer caso omiso de las tradiciones supersticiosas y esclavistas inventadas por el hombre, atribuidas erróneamente a Dios.

El maestro se atrevió a enseñar que las catástrofes de la naturaleza, los accidentes del tiempo y otros acontecimientos calamitosos no son azotes del juicio divino ni designios misteriosos de la Providencia. Denunció la devoción servil de los ceremoniales sin sentido y desenmascaró la falacia de la adoración materialista. Proclamó audazmente la libertad espiritual del hombre y se atrevió a enseñar que los mortales que viven en la carne son, real y verdaderamente, hijos del Dios viviente. 

Jesús transcendió todas las enseñanzas de sus antepasados cuando sustituyó con audacia las manos limpias por un corazón limpio como signo de la verdadera religión. Instaló la realidad en el lugar de la tradición y eliminó toda pretensión de hipocresía y vanidad. Sin embargo este intrépido Hijo de Dios no dio rienda suelta a las críticas destructivas ni manifestó desprecio alguno por las costumbres religiosas, sociales, económicas y políticas de su época.

Jesús no era un revolucionario militante. Era un evolucionista progresista. Sólo emprendía la destrucción de algo que existía cuando ofrecía simultáneamente a sus semejantes el concepto superior que debía existir.

Jesús obtenía la obediencia de sus seguidores, sin exigirla. Sólo tres de los hombres que Él llamó personalmente se negaron a responder a su llamado y seguirlo como discípulos. Él ejercía sobre los hombres un poder particular de atracción, sin ser dictatorial. Inspiraba gran confianza, y nadie se sintió nunca ofendido de que Él mandara. Poseía una autoridad absoluta sobre sus discípulos pero nadie la objetó jamás. Y permitía que sus seguidores lo llamaran Maestro.

Todos los que conocieron al Maestro lo admiraban, excepto los que tenían prejuicios religiosos muy arraigados o los que imaginaban discernir un peligro político en sus enseñanzas. Los hombres se asombraban de su originalidad y del tono de autoridad en su enseñanza. Se maravillaban con su paciencia en el trato con interesados poco instruidos y difíciles. Inspiraba esperanza y confianza en el corazón de todos los que recibieron su ministerio. Únicamente le temían aquellos que no le conocían, y sólo le odiaban los que veían en Él al campeón de esa Verdad que estaba destinada a derrotar el mal y el error que ellos querían retener a toda costa en su corazón. 

Jesús ejercía una influencia poderosa y particularmente fascinante sobre amigos y enemigos por igual. Las multitudes lo seguían durante semanas enteras, sólo para escuchar sus palabras misericordiosas, observar su rostro y contemplar su vida sencilla.

Los hombres y las mujeres leales amaban a Jesús con un afecto casi sobrehumano, y cuanto mejor lo conocían, más lo amaban. Y esto sigue siendo verdad hasta el día de hoy. Actualmente, y en todas las épocas futuras, mientras mejor conozca el ser humano a este Dios-hombre, más lo amará y más lo seguirá.

Por hoy es todo, pero mañana estaremos nuevamente en estos espacios de las redes sociales, con el permiso de Dios.

CDR.

Periodismo Independiente.

Share this...
Total Page Visits: 140 - Today Page Visits: 1

Horizonte de Matamoros

Horizonte de Matamoros un medio independiente...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *