La celebración del Domingo de Resurrección y el paralelismo entre la Pascua cristiana y el Pésaj judío
La celebración del Domingo de Resurrección y el paralelismo entre la Pascua cristiana y el Pésaj judío
La Pascua es la celebración central del cristianismo, en la que se conmemora la resurrección de Jesús y se renueva la promesa de vida eterna. A través de los relatos evangélicos, los rituales litúrgicos y las tradiciones familiares, esta festividad conecta elementos históricos, teológicos y culturales que reflejan su vínculo con el judaísmo y su vigencia en la vida de millones de creyentes en todo el mundo
Domingo de Resurrección, Pascua, Gloria o Santo
“¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado” (Lucas 24:5-6).
Domingo, Abril 20, 2025
El Domingo de Resurrección, también conocido como Domingo de Pascua, Domingo de Gloria o Domingo Santo, es una conmemoración de origen cristiano que cierra el Triduo Pascual o los tres días santos. En ellos se recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret.

La Pascua cristiana, que celebra la Resurrección de Jesucristo, es la festividad central del cristianismo. La iglesia, a través de siglos de tradición, perpetuó en la memoria de ese acontecimiento trascendental que ocurrió hace más de dos mil años, cuando Cristo, tras su muerte en la cruz y según la fe de los cristianos resucitó de entre los muertos, derrotando así el pecado y la muerte, y abriendo la puerta a una nueva vida para la humanidad. Este día, conocido como Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua, es el ápice de la Semana Santa, que conmemora los últimos días de la vida de Jesús en la Tierra y se presenta no solo como un acontecimiento histórico de la Iglesia, sino como una experiencia de transformación espiritual y de esperanza renovada para todos los cristianos del mundo.}

El relato de la Resurrección de Cristo se encuentra en los cuatro Evangelios, con algunas diferencias en los detalles, pero con una unidad indiscutible en el mensaje central: Cristo venció la muerte, y la vida ha triunfado. En el Evangelio de Mateo, se nos describe que, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron al sepulcro de Jesús.
Al llegar, hubo un gran terremoto, y un ángel del Señor descendió del cielo, removió la piedra que sellaba la entrada del sepulcro y se sentó sobre ella. El ángel les dijo a las mujeres: “No teman, sé que buscan a Jesús el crucificado. No está aquí; ha resucitado, como dijo” (Mateo 28:5-6). El Evangelio de Marcos, por su parte, relata cómo las mujeres, encabezadas por María Magdalena, se dirigieron al sepulcro con la intención de ungir el cuerpo de Jesús con aceites y esencias, pero al llegar se encontraron con la piedra removida y un joven sentado en el lugar de la sepultura, quien les dijo: “No tengan miedo, ¿buscan a Jesús de Nazaret, el crucificado? Ha resucitado, no está aquí” (Marcos 16:6).

El Evangelio de Lucas también presenta la escena del sepulcro vacío, pero añade una dimensión adicional: cuando las mujeres llegaron al sepulcro, encontraron dos hombres con vestiduras resplandecientes que les dijeron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado” (Lucas 24:5-6). Este mensaje refleja la victoria de Cristo sobre la muerte, y la promesa de vida eterna para todos los que creen en Él.

El Evangelio de Juan ofrece una perspectiva personal y cercana, centrándose en María Magdalena. Ella, al igual que las otras mujeres, encuentra el sepulcro vacío y, tras correr a contarles a los discípulos, regresa al lugar. Allí, llora desconsolada al no encontrar el cuerpo de Jesús, hasta que se le aparece el propio Jesús, aunque ella no lo reconoce de inmediato. Jesús la llama por su nombre, y cuando ella responde, Él le dice: “No me toques, porque aún no he subido al Padre” (Juan 20:17). La resurrección de Cristo, como se muestra en estos relatos, es un hecho que lleva consigo un mensaje profundo: la muerte no es el final, sino el comienzo de una nueva vida, diferente; al punto tal que Jesús es solo reconocido por ciertos gestos o palabras.

La celebración de la Pascua Cristiana comienza en la noche del Sábado Santo, con la solemne Liturgia del Sábado de Gloria. Es un acto litúrgico cargado de simbolismo, en el que la Iglesia Católica y las Iglesias orientales y muchas cristianas conmemoran la muerte de Jesús en la cruz y se prepara para celebrar su resurrección. La liturgia del sábado de Gloria es una vigilia de espera, una noche en que la comunidad cristiana se reúne para vivir el paso de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida.

Jesús, el Señor, resucitó y nos amó primero, cuando todavía éramos pecadores, y así nos hizo capaces de amar con su propio amor. Depende de nosotros creerlo, para demostrarlo con nuestras vidas.
Oración
¡Has resucitado!
Como prometiste, Señor,
¡estás vivo y estás con nosotros!
La vida ha vencido a la muerte.
El amor ha triunfado sobre el pecado.
La fe ha triunfado sobre la duda.
La esperanza ha triunfado sobre la desesperación.
La caridad ha ganado al egoísmo.
La prudencia ha ganado a la impulsividad.
La justicia ha triunfado sobre la iniquidad.
La templanza ha triunfado sobre el instinto.
La fortaleza ha triunfado sobre el miedo.
Jesús, Hijo de Dios,
Señor y Hermano nuestro,
has triunfado
porque confiaste en el Padre,
ya que has puesto todo en sus manos.
Jesús, mi amigo y hermano,
ayúdame a confiar, a ponerme en manos
del Padre tuyo y nuestro.
Ayúdame a ir adelante y más lejos,
¡Ayúdame a vivir como el Resucitado!
(Oración de A.V.)

