La caída del Mencho fue presión, geopolítica y un pulso que duró más de un año
La caída del Mencho fue presión, geopolítica y un pulso que duró más de un año
MERARI QUEVEDO
Hay que recordar que desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, dejó claro que el tema de los cárteles mexicanos sería prioridad en su agenda, y aunque esos discursos ayudan mucho electoralmente, no quedó en discurso de campaña como acostumbran en México.
Un mes después vino el primer golpe diplomático fuerte, la designación oficial de los cárteles como organizaciones terroristas por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos. Esa etiqueta abre la puerta a herramientas legales, financieras y hasta militares que antes no estaban sobre la mesa.
Sheinbaum respondió enviando a decenas de figuras del crimen organizado a territorio estadounidense, dejando claro el mensaje de cooperación, sin intervención, pero la tensión no bajó… Los primeros meses del 2025 comenzaron los roces más delicados.
Desde Washington se planteó la posibilidad de que fuerzas estadounidenses tuvieran acceso directo a territorio mexicano para operaciones contra el narcotráfico, pero la respuesta pública de la presidenta Claudia Sheinbaum fue tajante, soberanía primero.
Durante meses fue la misma cantaleta, presión desde el norte y discursos patrióticos desde Palacio Nacional. Se habló de drones, de fuerzas especiales, de participación de agencias como la CIA. La información oficial insistía en colaboración, pero sin presencia armada extranjera.
Hacia finales de 2025 el tono subió, desde Estados Unidos se filtraron evaluaciones sobre posibles operaciones encubiertas contra objetivos específicos dentro de México, paralelamente, el gobierno mexicano intensificó operativos propios contra estructuras criminales, en un intento por demostrar control y evitar cualquier justificación de intervención directa.
Entrando 2026, el discurso volvió a endurecerse, en Washington elevaron la presión pública y mediática; México reiteró su postura soberanista, sin embargo, a mediados de febrero se permitió el ingreso de grupos tácticos estadounidenses bajo el argumento de “entrenamiento y coordinación”.
Once días después, cae Nemesio Oseguera Cervantes, ¿Coincidencia?, no lo creo…
Asi que yo creo que no fue solo un operativo exitoso, fue el desenlace de un año de tensión diplomática, presión estratégica y un pulso entre soberanía y seguridad.
Ahora pregunto, ¿Cuánto costó políticamente que cayera?, ¿Que sigue?

